La megacorporación, el nuevo villano.

El nuevo villano del cine se llama megacorporación: grandes multinacionales, gigantes y poderosas, que, de una manera anónima y sin escrúpulo alguno, persiguen un beneficio económico con medios abusivos y/o dudosamente éticos.

En Moon, una gran empresa explota un yacimiento casi inagotable de Helio 3 en la cara oculta de la luna. Para ello, envía a un único operador cada tres años a una base privada en este satélite para encargarse de controlar, día a día y en solitario, la recolección del Helio 3 y enviarlo a la tierra. Durante la película se descubrirá poco a poco que la empresa contratista utiliza algunas técnicas de dudosa moralidad para llevar a cabo esta explotación minera. La película es una clara lucha que el protagonista libra con esta multinacional, un villano poderoso que se oculta tras un par de empresarios en una vídeo conferencia.

Multinacionales, unidas, jamás serán vencidas

En District 9, la MNU (no os perdáis la página Multi National United, con ofertas de trabajo como dentistas para alienígenas), es la responsable de la gestión del distrito 9, un asentamiento donde se hacinan los extraterrestres cuya nave ha quedado varada en la tierra y se encuentran atrapados en Johannesburgo. La MNU mezcla argucias legales y papeleos con la producción en masa de armamento militar para obtener sus fines, y posee un cuerpo paramilitar privado que no duda en abrir fuego contra los aliens si lo cree necesario. De nuevo, el gran villano de la película toma forma de megacorporación, una multinacional que intenta vender una imagen humana y respetuosa con los derechos civiles en el trato con los extraterrestres, pero que esconde una doble intención bastante inhumana.

Y en Avatar, una empresa energética es la responsable de obtener un mineral de grandísimo valor en el mercado que se esconde en el planeta Pandora. Para ello utilizará un increíble ejercito privado de mercenarios que tampoco dudará en usar la fuerza bruta y la alta tecnología para exterminar cualquier “amenaza” que se interponga para obtener dicho mineral. Hay un momento en que la devastación que produce la megacorporación es tal, que los propios responsables de la misma tienen que apartar la mirada de los monitores donde visionan sus operaciones.

La aversión del espectador hacia una megacorporación es siempre mayor que hacia un simple villano: la megacorporación es anónima y gigante, por lo que la sensación de impotencia al no poder luchar individualmente con ella incrementa la rabia hacia la misma, definiendo su papel de villano en la película. Por supuesto, la megacorporación comete actos reprochables rozando incluso la criminalidad (o sobrepasándola con creces) y su único móvil es el lucro, lo que irrita al espectador cuando contempla sus acciones, acostumbrado a villanos individuales cuyo móvil suele ser más humano, como la venganza, una psicosis o son, simplemente, malignos. Y lo mejor es que la sensación durante la película de que ese tipo de megacorporaciones pueden llegar a existir -o que existen-, alimenta un miedo real en el espectador, mezcla entre desamparo y debilidad, que no es capaz de crear un villano normal.

Con el nuevo ED209 las acciones de la OCP se dispararán

Y son solo tres ejemplos de tres películas recientes de este año, pero se me ocurren algunas más, como la famosa OCP (Omni Consumer Products), encargada de fabricar armamento militar (entro otras cosas) y de diseñar el nuevo sustituto de los policías, Robocop, utilizando para ello los restos del cuerpo de un agente caído en servicio y titanio a partes iguales. Otras películas explotan el concepto sin llegar a criminalizarlo, como Cypher, donde dos compañías luchan por espiarse secretos entre sí, usando técnicas poco éticas para la contratación de agentes dobles. O incluso Network, donde una gran compañía de televisión hace cuanto está en su mano para aumentar la audiencia.

Las megacorporaciones incluso han sido fuente de inspiración para crear películas pseudo-documentales, casi de culto, como Zeitgeist the movie y Zeitgeist addendum (ojo al visionarlas, no todo lo que dicen es verdad, conviene siempre contrastar la información con otras fuentes). Estas películas cuentan historias increíbles sobre conspiraciones que hacen grandes empresas mezcladas con el gobierno estadounidense, cuyo único objetivo es crear guerras y saquear los recursos naturales de los países pobres (con la excusa de combatir el terrorismo) para controlar el mundo, muy en la línea del concepto de megacorporación. Estos documentales y algunos otros (como el de Money as debt) llegan incluso a contar que el dinero y el crédito es un invento que solo sirve para someter a la población mundial a base de deuda. Aunque si quieres saber la verdad que esconden estos documentales, visita esta página donde un economista rebate, punto por punto, todas las contradicciones que cuentan sobre la creación artificial de dinero gracias al crédito. De todas formas, el montaje de estos vídeos fomenta el mismo miedo a las corporaciones que cualquiera de las anteriores películas, o incluso más, al estar basado, supuestamente, en hechos reales. Por cierto, el libro “mágico” donde explica como la reserva federal (y todos los bancos del mundo), multiplican el dinero en cada crédito lo puedes descargar aquí: Modern Money Mechanics. Bola extra: fragmento de la película “El concurstante” donde explica como crear dinero a partir del crédito.

La MNU, trabajando por mantener la seguridad en el distrito 9

Atraído por el concepto de megacorporación y buscando un poquito más en la Wikipedia, me encuentro con que este termino fue popularizado por el escritor de ciberpunk Willian Gibson, haciendo referencia un holding de grandes (mega) empresas que controlan, rozando el monopolio, múltiples mercados y cuya principal característica es que son tan poderosas que traspasan la legalidad. Poseen su propio ejercito privado y debido a su gran tamaño, tienen incluso su propio territorio soberano. Pero es que resulta que ¡las megacorporaciones existen! Por ejemplo, pese a que no posee su propio ejercito, Walt Disney es una megacorporación. Y aunque no comete ninguna ilegalidad que sepamos (puede que por la naturaleza de su negocio, la creación audiovisual de entretenimiento o porque, simplemente, son buenos), si que posee un territorio con sus propias leyes de administración y construcción: el Reedy Creek Improvement District. En este territorio, Walt Disney construye y controla sus propios edificios e instalaciones, normalmente responsabilidad del gobierno, como centrales electricas o cuerpos de bomberos; y solo permite la entrada a dicho distrito a empleados de la compañía. Es decir, una empresa que posee su propio territorio soberano.

Su propia moneda

Y su bandera

Un ejemplo histórico fue la compañía Holandesa de las Indias Orientales, una empresa con poderes cuasi-gubernamentales y con capacidad para declarar guerras, negociar tratados, acuñar su propia moneda y establecer colonias. Pero no temas porque ya no existe: fue fundada en 1602 por los países bajos y finalizó en el 1800, la época del imperialismo y la expansión internacional, donde el concepto de monopolio todavía no estaba mal visto. En esa época los países se expandían mediante colonias y delegaban su control en empresas privadas, las megacorporaciones de la época, dándoles poderes totales, como la compañía Británica de las Indias Orientales y otras tantas. La mayoría operaron durante casi dos siglos y reportaron dividendos anuales de hasta el 18%, pero acabaron en bancarrota ahogadas en deudas.

En resumen, si existen o no las megacorporaciones tal y como nos las cuentan en el cine o en los documentales, nunca lo sabremos. Las leyes anti monopolio nos protegen de gigantes informáticos como Microsoft, Google o Facebook pero nada más: no sabemos que hacen ni a quien venden nuestros datos (aquí va un vídeo conspiranoico sobre la cara oculta de Facebook). Y poco sabemos de las grandes empresas armamentísticas y energéticas (1991, los Irakies se retiran de Kwait y prenden fuego a los pozos de petroleo), seguramente por interés directo de los gobiernos que hacen uso de ellas, como la empresa de seguridad Blackwater USA, un ejercito privado al servicio de los estados unidos. Y es que, que existan tantas empresas privadas que se beneficien de los conflictos bélicos siempre da un poco de miedito: si se acabaran las guerras tendrían que cerrar, así que en el fondo no les interesa la paz ¿no? Megacorporaciones, ¿conoces alguna o alguna película sobre ellas?

10 thoughts on “La megacorporación, el nuevo villano.

  1. MEGAPOST !!!

    La verdad, me he quedado sin palabras. Lo cierto es que las megacorporaciones son uno de los “malos malisimos” más cinematográficos que hay. Me quedo con pelis de sabor aún mas añejo de las que has puesto y te apunto una que me marcó y que es anterior a todas las que mencionas… Rollerball

  2. Dios Mio !!! No conocer Rollerball !!! La versión moderna una bazofia, la clásica… una maravilla con un James Cann en estado de gracia y que ha envejecido dignamente :)

  3. tocas un tema peliagudo amiiiigo….
    merece no un post, sino un blog entero…. que digo un blog!!?? un internet entero para abordarlo… e incluso así no se yo hasta que punto podremos entenderlo del todo… lo mas triste que es todo este “tejemaneje” seres tan infinitamente grandes y poderosos está controlados por 4 pelagatos….
    son “kojiis” kabuto manejando robots asesinos…

    que gran película Moon….

    besos

  4. Excelente articulo, exploras muy bien el concepto de las megacorporaciones.

    Tal vez el hecho de que algunas compañias tengan ejercitos de seguridad propios o subcontratados no sea tan malo comparado con una posibilidad que a mi me parece mas aterradora: que tengan representacion legislativa. Esto es que tengan un representante en un parlamento.

    Ocurrio antes, la Compañia Britanica de las Indias Orientales llego a tener participacion en el parlamento ingles, y siempre realizaban votos en favor de sus intereses, sin estar ligados directamente a una u otra faccion. Esto seria terrible, pues con un topo asi podrian sobornar o persuadir a otros representantes para que voten a favor de leyes que les beneficien, y que podrian afectar a las personas y medio ambiente.

    Esto me remite a la Trilogia de Precuelas de STAR WARS, aqui aparecen empresas como la Federacion de Comercio, TechnoUnion, el Clan Bancario, quienes tenian delegaciones representativas con derecho de voto en el Senado de la Republica Galactica. Asi promovieron iniciativas como la que permitio la Invasion de Naboo o la formacion del Sector Corporativo, un territorio soberano que integraba cientos de planetas, que fueron explotados hasta el agotamiento por las corporaciones.

    Esa es otra cara del terrible abanico de posibilidades del poder corporativo en la ficcion.

    Por cierto la corporacion que aparece en Avatar se llama “Resources Development Administration” o RDA, y utiliza el raro mineral para construir los reactores de antimateria de sus naves interestelares.

    Una de las corporaciones mas iconicas de la historia del cine es “Wayland-Yutani”, de la saga Alien, esta no tiene un ejercito privado, sino que por medio de un contrato de seguridad con el gobierno, es provista de apoyo militar. Su avaricia ante las posibilidades militares, medicas e industriales de la criatura es tal que utiliza a sus propios empleados como vehiculos para traspasar la cuarentena biologica del gobierno terrestre y contrabandear el alien a sus laboratorios.

    Me encanta su motto “Building Better Worlds”.

  5. He leído lo que opinas sobre las conspiraciones y creo que eres demaciado racional para tú análisis, eso implica que descartas de plano la gran componente irracional involucrada en la interacción del ser humano con su medio.

    He tratado de analizar este tema en extenso en mi bitácora, pero voy a sintetizar algunas ideas que me gustaría compartir contigo.
    – Una teoría “fantástica” es mucho más atractiva y engancha al auditor, que un estudio riguroso y realista. ( 1° El mensaje es escuchado, con ruido, pero algo queda )
    – El efecto de relatar duda e intriga de una realidad difusa, genera investigación e interés en el tema. Un estudio riguroso sería muy difícil, costoso y hasta imposible de realizar, por muchas otras razones ( 2° Le traspasas la responsabilidad al auditor para que verifique y difunda lo que cree que es cierto )
    – Yo considero que conspirar es poco ético, porque manipula la confianza y credibilidad de las personas, no obstante la conspiraciones históricamente han sido una herramienta de comunicación muy efectiva en nuestras sociedades.(religión, movimientos sociales, revoluciones)

    Puedes hacer las siguientes preguntas:
    ¿Que audiencia tiene los videos conspiratorios de youtube?
    Juventud = rebeldía+poca rigurocidad+espontaneidad
    ¿Que busca en general las conspiraciones?
    Cuestionar el status quo, eso creo es válido socialmente
    ¿Como se llama una conspiración 99% verificable?
    Paper científico y esos muy poca gente los lee y muchos menos los entiende. :P

    Saludos

    Mi análisis no conspiratorio y por ende aburrido de las megacorporaciones:
    http://ideaschile.wordpress.com/2008/10/24/como-ser-multimillonario/

Comments are closed.